martes, 28 de octubre de 2014

Traicioneros y Traicionados.





Santidad Absoluta. 

La santidad es algo que requiere de muchísima disciplina. Si tomamos la santidad como una misión personal, algo que queremos lograr para nosotros mismos, sin el acompañamiento y bajo la poderosa mano de Dios, estaremos embarcandonos en una misión algo más que imposible. 

El mensaje de la santidad es Absoluto si se quiere: es de todos los días, todas las horas, todos los minutos, por el resto de la vida, desde que el creyente decide creer y recibir a Cristo, como su salvador, su señor, su luz y su guía. Finalmente, la mayoría de seres humanos, entre ellos quien les escribe,  no poseemos lo que físicamente se requiere para llevar a cabo tan formidable tarea, por tan largo tiempo por obra propia.

Gracia.

La búsqueda del estatus y permanencia en la Santidad, debe ir acompañada del favor de Dios. A este favor le llamamos Gracia. Es un favor divino al que nos hacemos no por obras (Rm  11:6), sino por la voluntad soberana de Dios. De hecho es por Gracia y no por obras que la salvación se nos otorgó, pues mediante el sacrificio máximo de Cristo, ahora gozamos del favor de Dios, sus beneficios y dejamos nuestro pasado de baja autoestima, sufrimiento y culpa. (Rm 6:11-14).

La Santificación, es decir el estatus de Santos, se nos otorgó por Gracia, sin embargo debemos pedir por Santidad constantemente, para poder sostener el estatus de Santos en Cristo Jesús (1 Cor 1:1-3). 

En nuestras fuerzas, exceso de confianza y caída. 

El exceso de confianza en sí mismo genera las grandes caídas. Cuando Jesús anuncia su partida a un lugar donde de Pedro "no le podía seguir", éste le respondió: "....Por qué no puedo seguirte ahora? Por ti daré hasta la vida..." (Jn 13:36-37). Aquello constituyó un exceso de peligrosa confianza, pues en el pasaje en que Juán relata la negación de Pedro, observamos como esta confianza es un lastre que se convierte en culpa y en pecado. A semejante declaración Jesús respondió: "¿Tu vida darás por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo sin que antes me hayas negado tres veces.". Ah si! Jesús conoce nuestras debilidades y fuerzas! Pedro cayó: negó a Jesús (Jn 21:27). Se configuró pues la traición de Pedro.


La bondad y la promesa 

Qué ha hecho Jesús ante la traición de Pedro? Jesús nos entiende, nos ama y es paciente con nosotros. Tenemos que tener muy claro quiénes somos,  para entender nuestra libertad y los derechos, pero también los deberes, a los que nos hemos hecho. Tenemos que de nuevo por Gracia, pedir para que el Santo Espíritu nos invada y nos llene, a nuestro padre en el cielo, pues Él en su soberanía nos lo ha prometido, éste representa la compañía que Cristo Jesús nos hace, ahora que esperamos su segunda venida.

"--- y Él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos, volveré a ustedes. ---", (Jn  14:16-18).

Jesús no nos ha dejado solos, nos ha enviado su Santo Espíritu para cuidarnos. Y Pedro? Pedro vivió el amor y la comprensión de Jesús. Después de la resurrección del señor, el Señor se le apareció cuando pescaba junto a otros discípulos y no lo acusó de traición, sino más bien reafirmó su estatus, su identidad y su libertad, ratificó el plan de Dios para Pedro.

"--- Por tercera vez Jesús le preguntó: Simón hijo de Juán, ¿me quieres?, A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado:"Me quieres?". Así que le dijo: --- Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. --- Apacienta mis ovejas --- le dijo Jesús----.", (Jn 21:17)